No basta tener para emprender

anio2014

Es inicio de año, y algunos consideran que es buen momento para emprender, por la sencilla razón de que se han hecho de algo de dinero. Sin embargo, esto no es suficiente para emprender.

La mayoría de las personas piensa que lo que se ocupa para poner un negocio es dinero, lo cual es totalmente falso. Una persona que tiene dinero y no sabe cómo emprender o hacer negocios, las veces que lo intente fracasará por más dinero que tenga. Para emprender lo que se ocupa es ser un emprendedor, después hacer el oficio de emprendedor, y por último, tener lo que se realmente se ocupa para que sea negocio.

Si primero se tiene y no se sabe qué hacer, es decir, que no se tenga en claro una propuesta de valor validada en el mercado y no se cuente con algunos clientes, lo que se tenga se malgastará y se intentará a prueba y error, en un proceso de azar y búsqueda de coincidencias, con el objetivo de lograr tener un negocio. Existen posibilidades que a la larga bajo esas condiciones se termine teniendo un negocio, pero también una curva de aprendizaje a un costo muy alto, además de despilfarrar dinero, recurso y tiempo.

Para ser un emprendedor, por lo menos se tiene que entender que no existen los ascensos y es necesario deshacerse del rol de empleado experto, ya se es director general, pero a veces se tienen que hacer todos los oficios con el fin de alcanzar el objetivo, lograr que sea negocio. Se tiene que vender, ahorrar y ser cauteloso con las oportunidades que se tengan para hacer dinero, todo lo que sea útil para el proyecto no se puede hacer aun lado. Además, se requiere estudiar todos los días de otros emprendedores y compartir. Ser un emprendedor es más que sólo decirlo, es un oficio doloroso pero también lleno de grandes satisfacciones, se empieza a ser emprendedor en el momento que se decide cómo hacer negocio.

Para hacer el oficio de emprendedor, lo mínimo que se ocupa es estar preocupado en cómo se ofrecerá valor a los clientes y cómo se obtendrán e incrementarán, sin esto no podrá haber negocio. Es por ello que se vuelve fundamental realizar el ejercicio tanto del modelo de negocio como el de la validación del producto y/o servicio, que tienen como objetivo hacer que el valor que se genere cumpla con las expectativas del mercado. No hay modelo de negocio perfecto pero si un sistema de validación que nos deje aprendizaje a un bajo costo, menor tiempo y sin agotar demasiados recursos, por ello hacer el oficio de emprendedor tendrá etapas, y al menos serán cuatro:

1) De la idea al modelo de negocio
2) del modelo de negocio al sistema de validación
3) de la validación a la ejecución
4) y por último, de la ejecución a los clientes

Por lo anterior, para tener como emprendedor, como ya se mencionó, lo que se va a necesitar es una propuesta de valor claramente definida y validada, además de contar con algunos clientes, en realidad eso es lo que se ocupa para que empiece el negocio, clientes comprando el producto. Para obtener clientes y validar la propuesta de valor en el mercado lo que hace el emprendedor es definir un sistema de validación y ejecutar, utilizando técnicas y estrategias, que tienen como objetivo lograr paso a paso lo que se propone a un menor costo y tiempo, ocupando el recurso mínimo, puesto que cualquier exceso y mal manejo pudiera cambiar las condiciones del negocio, en el peor de los casos al abandono, por ello es que tener sin ser y hacer, lleva a fracasar.

Así que si quieres ser un emprendedor y empezar un negocio cuenta con una propuesta de valor validada y algunos clientes, no se trata sólo de tener, eso no garantiza nada.

Experimentos para Avanzar

La razón principal de aplicar experimentos en las Startups, es por lo que bien dice Alberto Savoia en su libro Pretotyes (2012): “Los datos vencen a las opiniones”. Lo que se quiere lograr al hacer experimentos en las Startup es contar con datos sustentados que libere al emprendedor a no gastar tiempo en hacer o desarrollar algo que a nadie le interesa. De hecho Ahlstrom y Fur (2011) coinciden con Savoia cuando utilizan el ejemplo de eKidsMovies.com en su libro Nail It Then Scale It: “Si el equipo hubiera llevado a cabo focus group, estos clientes hubieran estado asintiendo con la cabeza cuando se les preguntara si el acceso a las películas para niños representaba una molestia para ellos y además dirían estar dispuestos a pagar por el servicio. Sin embargo, sólo después de que los emprendedores construyeran el sitio es cuando se darían cuenta que en realidad lo clientes no estaban dispuestos a pagar, porque el problema no representaba una necesidad monetizable”.

De hecho Eric Ries (2011) lo dice así: “un experimento es más que una simple investigación teórica; también es un primer producto. Si este o cualquier otro experimento tiene éxito, permite al directivo empezar con su campaña: conseguir a los primeros usuarios, añadir trabajadores a cada nuevo experimento o iteración y, finalmente, empezar a crear el producto. Cuando el producto esté a punto para ser distribuido, ya habrá consumidores consolidados. Tendrá solucionados problemas reales y ofrecerá una especificación detallada de por qué necesita crearse. A diferencia de la planificación estratégica tradicional o del proceso de investigación de mercado, esta especificación estará enraizada en la retroalimentación de lo que está funcionando hoy, en lugar de lo que se anticipa que puede funcionar mañana”.

Los emprendedores están aprendiendo a no usar el modelo típico de desarrollo de productos en sus Startups, y ahora se enfocan al uso de experimentos, de bajo costo, tiempo reducido y enfocados, que les permita mediante iteraciones con clientes, poder validar: la necesidad o problema, la idea de propuesta de valor, el mercado, el modelo de negocio, la necesidad de un pivote, la oportunidad de escalar y otros objetivos, que dependiendo de la Startup pueden resultar relevantes, todo ello por encima de las opiniones. Es decir, un emprendedor requiere no uno, sino varios y diferentes tipos de experimentos que permitan poder obtener pruebas legítimas para ir desarrollando su Startup.

Lo anterior, vuelve relevante el preocuparse por diseñar experimentos, no sólo se trata de un experimento, sino de varios, de los cuáles debemos asegurar lo que pretendemos, por ello debemos estar seguros de, según Gutiérrez y de la Vara (2008) en su libro Análisis y Diseño de experimentos: “Entender el problema o lo que estamos estudiando, elegir las variables de respuesta que será medida en cada punto del diseño y verificar que se mide de manera confiable, determinar lo que se debe estudiar, de acuerdo a la supuesta influencia que tiene sobre la respuesta, seleccionar los niveles de cada factor, planear y organizar el experimento y realizar el experimento”. El no contar con  un método y etapas del diseño del experimento para poder diseñarlo y poderlo realizar, sin duda hace que los experimentos sean amorfos, que nos basemos en opiniones y que su aplicación y resultados pueden ser cuestionables, metiendo en problemas al emprendedor en su búsqueda de desarrollar su Startup y su aprendizaje.

Ahlstrom y Furr (2011) hacen notar la relevancia del experimento con los clientes y no sólo con opiniones: “Los emprendedores innovan, los clientes validan. Como emprendedor debes formar hipótesis sobre la problemática del cliente; los clientes validarán si has entendido acertadamente su necesidad” Sin duda, en esta nueva forma de hacer emprendimiento no se le dejará simplemente a la opinión sino que se utilizará un experimento, bien diseñado, donde el cliente no deje nada a la imaginación y pueda opinar sobre algo en la mesa, por ello las iteraciones harán que se vaya refinando lo que estemos haciendo para que cumpla con las expectativas del mercado

Todos tenemos un emprendedor dentro

A lo largo de mi experiencia en el área de emprendedor me he logrado dar cuenta que todos tenemos un emprendedor dentro, esto más allá del conocimiento del área, lo llevamos en el DNA y lo tenemos que detonar, y para ello hay que estar consciente de qué tipo de emprendedor somos.

¿Qué quiero decir con lo anterior?  De que existen básicamente dos tipos de emprendedores que están dentro de nosotros y que están influenciados por la formación, habilidades, actitudes, valores, y por qué no, por nuestros gustos y pasiones, sin embargo muy pocas personas pueden tener desarrollados ambos tipos por igual, les llamaremos casos extraordinarios, si tu descubres que eres uno de esos, debes festejarlo en serio.

Los dos tipos de emprendedores que básicamente existen dentro de nosotros son:

a)    El emprendedor negocio.

b)    El emprendedor producto.

Estos tipos de emprendedores que llevamos dentro están por lo regular más desarrollado uno que otro y si identificamos cuál es el tipo qué más tenemos desarrollado, debemos explotarlo y de ser posible conseguir un socio con las habilidades y destrezas del otro tipo.

Un emprendedor negocio por lo regular es una persona que sin importar el tipo de producto que tenga en sus manos será capaz de implementar un modelo de negocio que logre por lo menos que la empresa que está formando se vuelva sostenible, va fijar todo en lograr hacer que la empresa se forme y sea capaz de ser competitiva, se enfoca por lo regular en la cadena de valor, los canales, clasificación y relación de clientes, tipos de mercados y nichos, distintas forma de ingresos, entre otras áreas y herramientas que hace uso con el fin de lograr su objetivo, que sea negocio.

Un emprendedor producto está apasionado por que su producto, sea tangible o intangible, tenga aceptación. Este tipo de emprendedor modifica, cambia y hace todo lo que sea necesario para que el producto sea aceptado tenga el suficiente valor para que este sea consumido, usado y/o adquirido, está enfocado al producto, y por lo regular pierde el sentido del negocio, esto no significa que no estudie a los clientes, ni el mercado, simplemente está preocupado por lograr que el producto sea exitoso.

La fórmula de que existan ambos en un equipo es sin duda una combinación muy poderosa, logran de manera acelerada logros y el ritmo de retroalimentación sobre resultados y cambios se vuelve muy enriquecedor, pueden desplazarse mucho más rápidamente sin caer en postergaciones ni resultados amorfos e incompletos, de hecho mucho de los programas que actualmente hay de apoyo a emprendedores deben tener muy en claro este punto, pero principalmente tu que quieres ser exitoso, debes identificar qué tipo de emprendedor eres y buscar tu contra parte, esto subirá las posibilidades de éxito de manera considerable.

Una propuesta de valor significativa

Cuando estamos empezando nuestro modelo de negocio, un asunto obligado y responsable, con la idea de crear un negocio exitoso o al menos minimizar los riesgos de fracaso, es fundamental asegurarnos  que nuestra propuesta de valor sea significativa, y para ello al menos tenemos que cumplir con tres principios básicos, es decir, la propuesta de valor debe ser: diferencial, única y sostenible.

Pero ¿Qué es la propuesta de valor? “La propuesta de valor es el factor que hace que un cliente decante por una u otra empresa, su finalidad es resolver un problema, satisfacer necesidades del cliente o cumplir expectativas” (Osterwalder, 2010).

En sí, una propuesta de valor es un conjunto de productos y/o servicios que satisface a un segmento de mercado, esta incluye beneficios para el cliente y ventajas, por ello debemos estar seguros que la propuesta de valor es diferencial, única y sostenible, esto con el objetivo de no caer en similitud con una oferta que ya exista en el mercado.

La propuesta será de valor diferencial cuando esté claramente diferenciada por el cliente, y esto se dará en la medida que se encuentre convencido y seguro de la distinción del por qué comprarnos a nosotros, y no al resto.  Para ello, tenemos que hacer cambios significativos, especialmente en la experiencia que tiene el cliente desde que nos contacta, se informa, adquiere, usa, evalúa el  producto y/o servicio le ofrecemos hasta que le damos el servicio posventa, es decir, nos debemos preocupar por diferenciar no sólo el canal sino la experiencia de hacer uso del mismo, también debemos estar preocupados en cómo nos relacionamos con el cliente, y por supuesto, cómo diferenciamos nuestro producto y/o servicio. El valor diferencial debe ser capaz y estar desarrollado con el objetivo de lograr lealtad.

La propuesta de valor es única, cuando la competencia le resulta complicado imitar la propuesta de valor, esto porque generamos procesos, condiciones y beneficios que son complicados de replicar para la competencia. Más allá de hacer uso de métodos como las patentes. El valor único se refiere a definir barreras de calidad en los detalles y en cómo le puede resultar complicado imitar a la competencia nuestros ritos para hacer vivir la experiencia al cliente, ser único requiere cuidar ritos de relación y experiencia, donde el cliente es parte de ello y no tiene lugar la imitación de la competencia, esto porque no tiene las mismas sensaciones, identidad y satisfacción con el que tiene autenticidad, y ello se debe aplicar a productos y/o servicios indistintamente.

Toda propuesta de valor será sostenible, y debe serlo, porque esto es el negocio. La empresa debe ser capaz de repetir experiencias, ritos, beneficios, procesos y calidad del producto y/o servicio, es decir, debe repetir su propuesta de valor en toda su integridad. El hecho de que el cliente encuentre variación en cada contacto con la empresa hace generar insatisfacción, aun así sea variación para bien, esto porque puede subir una expectativa que no podremos cumplir todo el tiempo y esto generará insatisfacción, debemos ser capaces de replicar cada actividad que hacemos sino debemos pensar muy seriamente liberarle al cliente. El cliente espera que siempre funcione igual no que unas veces funcione y otras no, de hecho este ciclo hace caer en un problema de calidad tanto en el producto como en el servicio.

Entonces ¿Qué ritos y experiencias hacemos vivir a nuestro clientes con la propuesta de valor que estamos por generando o que tenemos?,  ¿Son diferenciales y únicas?, ¿Con qué facilidad las podemos repetir?, pero ante todo ¿Genera lealtad o apego por querer repetir por parte de nuestros clientes?

Ritmos Cognitivos para la Innovación

Más allá de las marchas, pleitos, dimes y diretes, plantones y lastre que traen un segmento de profesores en nuestro país, en el aula empieza a brotar la necesidad de realizar cambios, quizá existen muchos que ignoro, unos importantes y otros no tanto, con quienes trabajo muy de cerca es con jóvenes, y cada vez más se vuelve fundamental saber programar, Dans (2013) “no para que sean programadores cuando crezcan, sino porque van a pasarse la vida rodeados de objetos programables”, y por supuesto, no me refiero al hecho de enseñarles a programar a edades adolescentes o nivel superior, porque existe la urgencia de hacer cambios de fondo, desde la preprimaria. Puede en un primer acercamiento parecer descabellado, una idea de locos y por supuesto obligaría a la pregunta: ¿Para qué?

En el artículo de Koerner (2013) Forget Foreign Languages and Music. Teach Our Kids to Code podemos encontrar a Paul Gibson, un profesor de Ciencias Computacionales de la Universidad Nacional de Irlanda, quien ha estado investigando bajo la pregunta: ¿Qué tan joven es demasiado joven para empezar a programar? Y revisando algunos estudios de psicología educativa, Gibson encontró que era inútil enseñar a programar a niños que no tenían alfabetización, sin embargo sin aceptar tal conclusión, llevó acabo experimentos con alumnos de 5 y 6 años, y se dio cuenta que comprendieron lecciones de programación de una manera sorprendente, por encima de generaciones mayores. Según Paul Gibson: “Los niños de 5 a 11 años tienen tanto potencial para el aprendizaje de algoritmos y la computación, que sería una lástima esperar hasta que sean adolescentes para que les enseñemos los fundamentos”.

Hoy existen demasiadas tecnologías disponibles, que posibilitan enseñar a niños y jóvenes a programar, lo mismo que algunas técnicas didácticas que aceleran y simplifican el aprendizaje, sin embargo, como bien podemos encontrar en el artículo de Koerner “empezar a una edad temprana facilita demasiado las cosas”, es por ello que debemos lograr cambios y no hacer que nuestros jóvenes sufran un dolor innecesario a edades posteriores, o que sea peor, que en general no le vean sentido al saber programar, cuando empieza a ser necesidad.

Tal vez todo esto resulte interesante, pero más allá de saber de que niños a edades tempranas logran resultados sorprendentes cuando se trata de programación, la pregunta sería ¿Para qué?

Edans (2013) “La programación enseña a pensar, permite desarrollar habilidades que cognitivamente tienen un valor muy elevado, y resulta especialmente eficiente cuando se comienza a edades tempranas” y además enseñar a programar a esas edades posibilita el desarrollo de habilidades cognitivas para entender reglas, principios, condicionales, lógica, funciones, algoritmos y matemáticas, algo que los alumnos hoy en día obtienen al ritmo del dolor, y quizá también ofrece ventajas mayores, es decir una formación mental más completa y competitiva como diría Steve Jobs “Una computadora es para mí la herramienta más sorprendente que hayamos ideado. Es el equivalente a una bicicleta para nuestras mentes”.

Por otro lado, en el mercado las necesidades de hacer desarrollo tecnológico; crear innovación; usar objetos programables; satisfacer una alta demanda de programación; cada vez es necesario entender y ser competitivos en los ecosistemas tecnológicos y su disrupción será posible sólo si las bases son más sólidas. La programación sin duda hará más visible la necesidad de matemáticas y evidenciará la utilidad para aquellos pragmáticos, que absurdamente dicen no encontrarle valor.

El poder de creación y resolución de problemas que da la programación es sin duda increíble. Por ahora, estamos distantes y nos cuesta demasiado generar innovación de valor, mentes poco fuertes y torpes en ese sentido, sin embargo los países desarrollados empiezan a circular desde preprimaria, ellos saben que una nueva revolución está por llegar, y si queremos ser innovadores debemos cambiar de manera disruptiva, tenemos que ser capaces de andar en bicicleta por nosotros mismos y no que nos paseen en una de ellas, porque si eso sucede el rezago será mayor con los países desarrollados.

El diseño de experimentos un asunto obligado para los emprendedores en su Startup

Les comparto mi columna Encender Tu Innovación, en Línea Directa Portal.

El diseño de experimentos está cobrando demasiado relevancia en la forma de cómo las Startups obtienen pruebas de validación en distintas etapas a través de experimentos, esto con el objetivo de alcanzar los resultados que le lleven a la construcción exitosa como empresa.

La importancia y la necesidad de diseñar experimentos se hizo presente con la nueva la definición de una Startup. “Una Startup no es una versión pequeña de una compañía grande. Una Startup es una organización temporal en busca de ser escalable, repetible y contar con un modelo de negocio rentable” (Blank, y Dorf, 2012). Esta búsqueda requerirá de encontrar hechos con pruebas legítimas a través de experimentos con clientes en el campo de batalla y no a través de técnicas de estudios de mercado convencionales….(Continua)