Me gusta ese niño que soy

broli

He estado escribiendo tras bambalinas, disfrutando un poco sobre técnicas, tejiendo un libro que parece algunas veces tener toda la claridad, como dice un viejo amigo, y otras ocasiones eterno, enmarañado y complejo. No me faltan títulos y trabajos para desarrollar, el proceso al que me ha llevado la escritura, es sin duda, de mucho aprendizaje, lecturas y más lecturas, pero un descubrimiento tras otro, todos llenos de bonanza y crecimiento. No sé cuánto tiempo lleva hacer algo aceptable para una editorial, aún no lo tengo claro, pero estoy decidido continuar con el aprendizaje y hacerme de una mejor disciplina, ser más estricto e hilar poco a poco tantas cosas que me parecen de valor e interesantes, a veces me he descubierto como un chiquillo dentro de una dulcería del conocimiento, fuera de control y al mismo tiempo encantado, me gusta ese niño que soy, quiero que viva para siempre, por ello quiero seguir y contagiar a mis alumnos y exalumnos con un leve rocío y devolverles su niñez o mantenerla para siempre. No quiero parar, hay mucho por hacer.

Para sentirnos uno o tal vez completos

Deseo árbol de mi alma,

tomarte entre mis brazos

para decirte a raíces lo que siento

y enredar nuestros lazos

como los árboles y las lianas con el viento.

 

Enero es un poco frío

y este año el aire es callado

deberíamos irnos a la orilla de un río

para contarte con gotas de agua lo anhelado

o pintarte por lo menos un corazón en tu tallo

y que dentro diga tu nombre y el mío.

Y que una flecha cegadora nos una en el momento,

para sentirnos uno o tal vez completos.

 

Podríamos de nosotros hacer un libro,

Tu las hojas y yo lo escribo.

Podría ser ambicioso,

como un sueño de ambos,

como un lazo muy unido.

 

Te escribiría de nuestra leyenda,

de lo que me gusta tu obra,

o simplemente que te quiero conmigo.