Sobreviviendo a la Consultoría

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El día de ayer me entero en el blog de Martin Fowler de la venta de ThoughtWorks, una de las empresas más competitivas y brillantes en el área de consultoría e ingeniería de software, seguro que no ocupa mucho tiempo para buscar en la red y darse cuenta de ello, todo lo que hace y lo que ha logrado en ingeniería de software y en gestión de proyectos no es más que admirable, aún con todo ello y sus más de 20 años la empresa ha sido vendida a Apax Funds.

El asunto de la venta es relevante, sin duda, pero lo son mucho más las razones de por qué tenía que ser así, razones que no están lejos en la industria local y nacional. Fowler hace el comentario de lo imposible que es desarrollarse como empresa en el sector de la consultoría por los pequeños márgenes y los impuestos a los que someten a las empresas de este tipo de giro. Los que nos dedicamos a la consultoría y al software a la medida sufrimos problemas similares y otros peores, y no es que trate de comparar la empresa, donde con mucho amor trabajo, con ThoughtWorks ni mucho menos, sabemos que en el mercado estamos atrapados en esa desgracia de los pequeños márgenes, porque sencillamente existe una obsesión del mercado por el regateo, por el mal pagar, por ganar a costa de que el consultor pierda, pero lo que es peor es que existen charlatanes haciendo trabajos de poca calidad que terminan dañando el sector, un sin fin de consultoría y asesoría falsa, no hay manera ni condiciones en el mercado ni profesionalismo, que es el padre de todos nuestros males.

Para muestra un botón, tengo años en la consultoría y existe una empresa que ha vendido al mercado y eso incluye a mis clientes, un sistema que antes estuvo en un sector que desconozco, después sufrió transformaciones poco ingenieriles y se lo llevaron al sector agrícola, mismo sistema le metieron un poco de bisturí todavía con contenidos y estructura de la agrícola lo convirtieron en un sistema de inventario y también, con un poco de imaginación creativa hicieron cambios adaptativos sin ingeniería como si se hiciera un batidillo de chocolate, lo volvieron un punto de venta, que se lo vendieron al sector comercial, primeramente a unas farmacias, posteriormente, con un cuchillito y un poco de mentalidad frenesí hicieron cambios manteniendo lo anterior, entonces lo vendieron a un grupo de papelerías y creo que también circula en gobierno, ya como el caballo blanco llegando a Mexicali, como el corrido de José Alfredo Jiménez. Espero le quede claro que es un sistema con su bases de datos hechas pedazos, un código hecho un desorden en mantenimiento, caos total en el flujo de información y de la interfaz, no voy hablar, es una majadería, es la viva reencarnación de Frankestein región 4. Los clientes de esta empresa tienen múltiples problemas en sus procesos y servicios al cliente por ese sistema poco profesional que les vendieron y lo lamentable es que terminan diciendo que los del sector no damos verdaderas soluciones.

Por falta de profesionalismo de unos cuantos y una asquerosa forma de hacer dinero y vender, o lo que es peor, de llegar a arreglos absurdos, hacen que el sector se fracture y afecte terminando con sus futuros, hipotecando el mañana, porque los clientes se vuelven escépticos y existen muchos así en el sector acabando con todo, no tenga duda, este ejemplo que le he compartido es uno de mis especímenes de la colección que tengo guardada, dicha colección son prácticas que les recomiendo a mis alumnos no hacerlas e identificarlas para no caer en las garras de esas empresas, dirán algunos pero vende, el asunto es ese exactamente, las formas y los modos como lo hacen, ya se topará con alguna y me dará la razón, les encanta vender sin importar el problema que le heredan al cliente y lo que afectan al sector.

La noticia de Martin Fowler no me toma por sorpresa por que también en nuestro país y nuestra ciudad le sufrimos por los márgenes tan pequeños, cortesía de un miserable profesionalismo y de clientes que creen en los espejitos y en los arreglos, por ahorrar unos cuantos pesos.

No me resta más que desearle éxito a Martin Fowler y todo el equipo de ThoughtWorks, a quienes siempre he admirado.

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