Las tres personalidades del emprendedor

Uno de los temas más importante que puede leer en el libro The E-Myth (El Mito del Emprendedor) de Michael E. Gerber es el de las tres personalidades que actúan en el emprendedor, a lo largo y ancho de la formación de un negocio, es decir, desde que inicia siendo una startup hasta su consolidación.

Lo que vuelve relevante el tema de las personalidades es el proceso intrincado a donde puede llevar no saber identificar cómo y cuándo las personalidades se hacen presentes dentro de cada emprendedor en el día a día, pues esto genera que se cometan múltiples errores y tropiezos en el proceso de creación y cambio continuo que con lleva la ya de por sí aventura extrema de la búsqueda de la iniciación hasta el laberinto en movimiento de la consolidación de un negocio.

Las personalidades que actúan, según Michael E. Gerber, en cada emprendedor al momento que decide lanzarse a hacer un negocio son tres:

a) Como emprendedor

b) Como directivo

c) Como técnico

Estas personalidades se pueden volver confusas y complicadas según la maduración del emprendedor y la fase de desarrollo en la que se encuentre lo que se quiere sea negocio.

Para Michael E. Gerber el emprendedor actúa por primera vez como técnico cuando en su pensamiento quiere liberarse de ser empleado para ser emprendedor, teniendo él como fundamento que desarrollaba un trabajo técnico y era demasiado bueno en ello, pero lo estaba haciendo para hacer ganar dinero a un tercero.

El técnico no sólo se presentará en esa ocasión, también lo hará en otras situaciones, como cuando el emprendedor quiera tener el control de la operación y seguir siendo el que desarrolla la parte técnica, también se presentará en una fase de desconfianza, pues sabe que quien ahora aprende en su negocio podría hacer lo mismo que él hizo cuando quiso dejar de trabajar para un tercero. El técnico se hará presente en cualquier momento, en especial cuando la persona es la empresa, es decir, en la fase inicial del negocio, pero volverá en cada momento y esto pudiera evitar que lo que se pretenda ser negocio jamás se consolide, porque sencillamente el emprendedor quiere ser toda la empresa.

Por otro lado, según el mismo autor, el emprendedor actúa como un directivo cuando ve en la necesidad de tener orden, de hacer planeación y ser sumamente práctico para alcanzar resultados. El emprendedor se ve obligado a todo esto porque la empresa está pasando por su parte de adolescencia a la madurez, se cuenta con algunos empleados, y se ocupa mantener resultados controlados y sin variaciones. La actuación del directivo se hará presente invariablemente, algunas veces se hace presente en etapas muy tempranas del emprendedor por lo que demasiada búsqueda de perfección, control, orden y los gastos de recursos innecesarios que todo esto conlleva pueden hacerlo desenfocarse de la importante tarea de lograr que sea negocio lo que ha emprendido. Por ello, el actuar como directivo en una etapa muy temprana pudiera ser un problema, lo mismo que no saber delegar o contratar a personas con esta personalidad cuando la empresa empieza a alcanzar escalación o fase de madurez.

La persona actuará como emprendedor, cuando salga a flote su parte creadora, haciendo frente a lo desconocido, creando posibilidades a partir de las posibilidades, estará presente en toda la vida de la empresa, pues es lo que hace rejuvenecer y lograr resultados disruptivos, lo mismo que encontrar oportunidades. Esta personalidad siempre estará presente, pues se trata de un emprendedor, pero puede hacerse presente de manera aguda en etapas de adolescencia del negocio por lo que tanto cambio y variación en busca de oportunidad o resultados disruptivos, pudiera poner en una disyuntiva lo que se pretende sea negocio, por ello algunas veces se tendrá que limitar el actuar como emprendedor, es decir, no todo el tiempo su actuar emprendedor será positivo para lo que se ha propuesto o validado sea negocio. Este actuar en algunas ocasiones se tendrá que mesurar, y esto dependerá de la etapa donde se encuentre el desarrollo de lo que se pretende sea negocio.

Las personalidades que Michael E. Gerber presenta en su libro de manera aislada no representan una amenaza para lograr un negocio, lo que realmente se vuelve peligroso es que el emprendedor actúe de forma variable con una o con otra personalidad en etapas o fases de la vida del negocio donde pueden de manera muy fácil llevarlo al fracaso.

La actuación de las personalidades son necesarias desde el proceso de creación hasta su consolidación, como diría Michael E. Gerber:”un negocio emprendedor , sin un directivo que dé orden y sin un técnico que se ponga a trabajar, tendrá muchas posibilidades de fracasar”. Es decir, en su momento y en su etapa, estas personalidades serán fundamentales para el desarrollo, pero podrá ser fatal que se empleen en etapas que representan un gasto innecesario, desgaste, desviación y desenfoque frenando así el desarrollo de lo que se quiere sea negocio y la maduración del mismo emprendedor, esto último es la razón fundamental por lo que hay que prestarle atención a las personalidades de Michael E. Gerber. Todo emprendedor quiere hacer y tener un negocio, por ello habrá que tener cuidado

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